Espacios de trabajo
Huerto urbano en oficina: de una zona de paso a un espacio vivo
Por el equipo de TerraceLab · Publicado el 14 de octubre de 2026
Un huerto urbano en oficina convierte una zona común en un lugar donde observar el crecimiento de alimentos y compartir actividades. Para que funcione, el proyecto debe resolver tres cuestiones desde el inicio: dónde se instala, quién lo cuida y cómo participa la comunidad.
El caso de Naturklima permite ver esta idea en un entorno profesional real. A partir de esa experiencia documentada, explicamos cómo plantear la transformación de un rincón disponible en un espacio vivo, sin trasladar automáticamente los resultados de una instalación a otra.
Un huerto urbano en oficina: el caso documentado de Naturklima
Naturklima comunicó el 14 de agosto de 2024 la instalación de cuatro módulos de TerraceLab en el hall de su sede de Eskuzaitzeta. El cultivo utiliza recirculación de agua e iluminación LED. Su primera cosecha, con lechuga y albahaca, se donó al Banco de Alimentos de Gipuzkoa.
La entidad anunció una capacidad aproximada de 130 kg anuales y cosechas cada cuatro semanas. Son previsiones publicadas en 2024, no una medición anual auditada ni una garantía para otras oficinas.
«Este proyecto es un excelente ejemplo». José Ignacio Asensio, presidente de Naturklima, en el comunicado de 2024.
Consulta la noticia original de Naturklima para conocer el contexto y las declaraciones institucionales.
La fuente no detalla la superficie ocupada ni el número de participantes. Tampoco permite afirmar que el hall estuviera vacío antes. La fotografía propia que acompaña este artículo documenta los módulos en uso.
De espacio disponible a huerto: cuatro decisiones de diseño
1. Elegir una ubicación que invite a acercarse
Un vestíbulo, una zona de descanso o un área común pueden ser candidatos. Conviene observar cómo circulan las personas, dónde se detienen y si el huerto se verá sin bloquear recorridos. La superficie útil incluye tanto el módulo como el acceso necesario para cuidarlo y participar en una actividad.
2. Acordar qué experiencia ofrecerá
Antes de elegir el equipo, define el objetivo: acercar el cultivo al día a día, organizar encuentros entre equipos o dar continuidad a una iniciativa de sostenibilidad. Un objetivo concreto ayuda a decidir la ubicación, las actividades y la forma de evaluar el proyecto.
3. Diseñar la operación junto con la instalación
En el modelo de agricultura urbana como servicio, el proyecto se plantea con tareas y responsables. La propuesta debe especificar mantenimiento, seguimiento, reposición y atención de incidencias, además del montaje inicial.
4. Dar a la cosecha un lugar en el calendario
La primera actividad sirve para presentar el huerto y explicar cómo se usará. Las siguientes se coordinan con la evolución real del cultivo y la agenda del equipo. El calendario debe ser flexible: anunciar una fecha fija sin comprobar el estado de las plantas puede generar expectativas que el sistema aún no puede cumplir.

Dos módulos de cultivo en Naturklima. Fotografía del archivo de TerraceLab; muestra la instalación en funcionamiento, no una recreación del antes y después.
Qué revisar antes de instalar un huerto en tu oficina
Esta lista sirve para preparar la visita técnica y comparar propuestas. Cada punto debe quedar resuelto para el espacio concreto.
Espacio y accesibilidad: medir el emplazamiento y reservar paso y acceso para el mantenimiento.
Luz y electricidad: revisar las necesidades del sistema, los horarios de iluminación y su integración con los puestos cercanos.
Agua y limpieza: acordar cómo se repone el depósito, se limpia el equipo y se atiende una incidencia.
Responsables: identificar al contacto interno y al operador del huerto, incluidos los periodos de vacaciones.
Participación: definir el formato de las actividades y facilitar que las personas se sumen de forma voluntaria.
Destino de la cosecha: acordar con antelación cómo se recogerá y utilizará el producto.
Para profundizar en las condiciones de cultivo, consulta nuestra guía de hidroponía interior: luz, agua, nutrientes y mantenimiento. Si estás comparando opciones, revisa también qué determina el precio de un huerto hidropónico gestionado.
Cómo documentar el antes, el después y la participación
Para tu propio proyecto, toma una fotografía del emplazamiento antes de instalar y repite el encuadre cuando el huerto esté en uso. Acompaña las imágenes con la superficie medida, la fecha de puesta en marcha y una descripción de lo que ha cambiado. Así se puede explicar la transformación con evidencias comparables.
Registra por separado las actividades celebradas, las personas participantes y el peso efectivamente cosechado. Una persona puede acudir a varias sesiones: distinguir participantes únicos de asistencias evita inflar los datos. Si recoges opiniones, indica cuándo se obtuvieron y pide permiso antes de publicar un testimonio atribuido.
El bienestar laboral y la naturaleza pueden formar parte del objetivo del programa, pero instalar un jardín interior en la oficina no demuestra por sí solo una mejora de productividad o una reducción del estrés. Para comunicar esos efectos haría falta una evaluación específica. Empieza por lo que sí puedes observar y medir en tu espacio.
Preguntas frecuentes sobre huertos urbanos en oficinas
¿Cuántos metros cuadrados necesita un huerto de oficina?
Depende del número de módulos, su configuración y los accesos necesarios. La propuesta debe incluir medidas y espacio de circulación. El caso de Naturklima no publica una superficie que pueda utilizarse como referencia universal.
¿Quién se encarga del mantenimiento?
Debe quedar establecido en el servicio contratado. En un proyecto gestionado, conviene concretar las tareas del operador, la frecuencia de seguimiento y qué debe hacer el contacto interno si detecta una incidencia.
¿Cuándo puede organizarse la primera cosecha?
Cuando el cultivo esté listo. El plazo depende de la especie, el estado inicial de la planta y las condiciones de crecimiento. Coordina las actividades con el responsable técnico antes de comunicar una fecha al equipo.
¿Cómo evitar que el huerto se quede en una instalación que nadie usa?
Asigna un responsable del programa, explica cómo participar y programa encuentros adecuados a la disponibilidad del equipo. Revisa la asistencia y el feedback para ajustar el formato; la presencia física del huerto no sustituye esa organización.
Plantea el próximo espacio vivo de tu empresa
Empieza con una fotografía del lugar, sus medidas y el objetivo que buscas. Con esa información se puede estudiar un formato de huerto y un programa de actividades que encajen en la rutina del edificio.
Ver la solución de TerraceLab para espacios de trabajo y solicitar una evaluación del espacio.


